La playa.

Arena… menudo subidón, cada vez que recuerdo mi primer día en la playa hasta babeo. Cuando íbamos de camino notaba que mis humanos estaban emocionados y eso me hacía estar nervioso y tener ganas de llegar.

Cuando baje del coche  ¡guauuu que de olores! se me hundían las patas en la arena, había un montón de perros,  la playa era increíble.

Hemos hecho de ir a la playa una costumbre y siempre que podemos hacemos una escapada, esta es una de las cosas por la que  quiero tanto a mi famlia, pongo el coche perdido de arena, la casa tambien, pero aun así me llevan a la playa a correr porque saben que me lo paso pipa.

La pena es que solo podamos ir en invierno, porque en verano nos tienen prohibida la entrada a los perros, no entiendo porque… yo me porto muy bien; a no ser que vea algún niño con una pelota o un caldero… entonces me pongo a jugar yo también, la última vez le cogí un caldero a un niño y me puse a correr como un loco, cuando me di cuenta la mamá del niño, el niño y mis humanos estaban corriendo detrás  persiguiéndome, fue muy divertido, todavía no se por qué luego me pusieron la correa un rato algo enfadados….

Al principio me daba miedo el agua, pero poco a poco fui probando a mojar las patas  y es divertido jugar con  las olas.

Pero lo mejor de todo es que en la playa haces un montón de amigos.

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